Metodologías ágiles ¿moda, fail o estrategia de futuro?

El Covid, además de forzar la transformación digital de medio mundo, ha acelerado la incorporación de metodologías ágiles en las empresas.

Muchos ejecutivos hablan de ser ágiles para mejorar la perfomance, incrementar la velocidad y eficiencia de sus procesos y aumentar los índices de satisfacción de colaboradores y clientes.

Desarrollando la cultura y la mentalidad ágil, disponiendo de herramientas y procesos ágiles que permitan definir el negocio según los cambios que enfrenta el mercado.

¿Pero qué son las metodologías ágiles?

Google ofrece muchas definiciones, pero para efectos de esta nota podríamos resumirlo así:

Un conjunto de principios y valores que nacieron en la industria del desarrollo de software y que hoy se utilizan en la gestión de empresas.

En corto, se trata de un modelo de mejora continua que sigue esta línea de actividades: planificación-creación-comprobación-mejora.

Según el Ranking C3 de creatividad en innovación 2020 publicado por La Tercera, las metodologías ágiles están penetrando rápidamente en las empresas más innovadoras del mundo y los estudios más exhaustivos coinciden en sus impactos.

Mejora entre 25–30% el compromiso de los colaboradores, acelera entre un 50–60% el time to market de proyectos (tiempo que transcurre desde que se concibe un producto hasta que está disponible para la venta) y reduce costos entre un 20–30%”, señala un reporte de McKinsey.

“Hay muchas empresas y ejecutivos que creen que la metodología ágil se trata de cambiar los colores de la oficina o la forma de vestirse, no lo ven como un cambio cultural” dice Boris Fernandois, jefe de UX en Fusiona.

Boris, quien ha tenido experiencia en distintas empresas grandes con metodologías ágiles parece dar en el clavo.

Ya que la moda choca con la realidad y la cultura de las organizaciones cuando se trata de implementar metodologías ágiles.

Según McKinsey, lo que la mayoría de las empresas hacen al aplicar la agilidad a sus operaciones es mover estrategia, estructura, procesos, personas y tecnología hacia un nuevo modelo ágil.

Ahí se llenan de conceptos como scrum, flujos o devops, se invierten millones y, sin embargo, se comete un error fundamental: no hay un real cambio cultural.

Loop Fail

“Creo que es un tema de mentalidad” dice Boris, quien ha visto de cerca la dificultad de implementar lo ágil a grandes organizaciones.

Según su experiencia, existen barreras como los personalismos, los egos profesionales y el trabajo en silos, donde departamentos como marketing, recursos humanos y servicio al cliente se disputan quién «la lleva con lo ágil».

Son todos estos los factores que dificultan la puesta en marcha de nuevas metodologías.

“Al trabajar con consultoras especializadas en metodología ágil, me tocó ver muchas empresas que creen que trabajar con metodología ágil es que sus trabajadores lleguen en monopatín. Ahí está el problema. La metodología ágil es un cambio de mentalidad que no tiene que ver con cómo o dónde te sientas, tiene que ver con cómo enfrentas los desafíos. Y es clave la dirección, tienen que pensar en metodología ágil desde el gerente general hasta el último colaborador”, agrega Boris.

Desafío de futuro

La mirada de Boris está en plena sintonía con la visión estratégica de nuestro gerente de proyectos, Cristian Rozas.

“Uno de nuestros objetivos en el mediano y largo plazo es transformar a Fusiona en una compañía ágil. Para eso debemos transformar desde arriba la forma en que pensamos para impregnar con metodología ágil todas las áreas”, dice Rozas.

Según Cristian, una mirada estratégica ágil debería integrar necesariamente las áreas comercial, de proyectos y por qué no, el área administrativa.

“Comercialmente los productos, servicios y experiencias deben venderse con metodología ágil y la planificación de los proyectos debe hacerse con células ágiles completamente optimizadas. Todos nuestros clientes han escuchado por años sobre metodologías ágiles y quienes golpean sus puertas venden metodologías ágiles”. finaliza Cristian Rozas.

Como vemos, este es un tema que ya se convirtió en un estándar del mercado.

“Nuestro desafío en Fusiona es construir una cultura ágil. Por nuestro tamaño podemos ser una empresa ágil y ofrecer el servicio de células a nuestros clientes. Para muchas empresas grandes, internalizar este tipo de equipos no es la solución porque es muy difícil crear esta cultura internamente. Pero sí pueden confiar en un partner digital con metodologías ágiles, como nosotros. De hecho, ya lo estamos haciendo en proyectos con Gasco y Gac”, concluye Boris.

Si quieres saber más sobre nuestra agencia y cómo te podemos ayudar a navegar en las aguas de la Transformación digital puedes visitar nuestro sitio www.fusiona.cl

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